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Jonathan Fuentes Flores tiene 19 años, es chileno y accidentalmente se enteró de que su madre lo concibió como consecuencia de una violación. Por ello, decidió venir a Mendoza y buscar a su padre biológico, que vive en un  barrio de este departamento.


Un programa televisivo del país trasandino contó la historia del joven, que cayó preso en la provincia en plena búsqueda. A Jonathan lo guían el amor y el dolor, y asegura que no se detendrá hasta que se sepa la verdad.
Sin retorno, que se emite por el canal Mega, muestra la cruda realidad de compatriotas chilenos que se encuentran privados de su libertad en el extranjero y cuyas historias son verdaderamente estremecedoras.
Los periodistas Ximena Planella, Rodrigo Espinoza y Rafael Cavada dieron a conocer la historia de Jonathan, que en el intento de buscar a su padre llegó a perder hasta su propia libertad. El video del programa que circula por las redes sociales muestra con claridad las diversas situaciones que este joven oriundo de San Felipe, región de Valparaíso, debió atravesar, al enterarse, a los 13 años, que fue gestado tras una violación. Se enteró por casualidad, al escuchar una conversación entre la madre y un tío.
“Supe que a mamita la habían violado y que yo había nacido producto de esa violación”, se lo escucha decir a Jonathan. La madre, Rocío Fuentes, decidió tener a Jonathan, a pesar de los traumas, del rencor y de manifestar públicamente que no logrará superarlo jamás.
La mujer, que por entonces tenía 14 años, tuvo en cuenta que un mal no puede causar dos: porque aunque a ella le ocasionaron un daño irreparable no podía provocar otro y decidió dar a luz a ese ser indefenso que años más tarde iría en busca de su padre para pedirle explicaciones.
“Fui abusada por el hijo de una señora a la que mi mamá le trabajaba. Lo que más duele es que me quitó parte de los sueños, porque fui mamá obligatoriamente y no porque yo así lo quería”, afirmó Rocío, quien descubrió con el paso de los años las virtudes de su hijo, al que lo define como “especial”.

Ante la duda, fue liberado Aquí, Jonathan comenzó a salir con una joven y fue aceptado por los padres de la muchacha. Un día, junto con un primo y un hermano de su novia fueron en busca de pertenencias de la joven a la casa de una ex pareja y todo  terminó en una trifulca.
Jonathan fue detenido y trasladado a la Penitenciaría provincial, donde estuvo alojado durante varios meses bajo la imputación de robo agravado por el uso de arma impropia en concurso ideal con robo agravado en poblado y  en banda agravado por la participación de menores.
Sus brazos tajeados con algún elemento contundente estremecieron en el programa del canal Mega. De esa manera canalizó el dolor y la impotencia.
Su madre decidió viajar a Mendoza para verlo y tratar de que recupere su libertad. El abrazo entre ellos fue eterno: “Necesitaba que alguien me dijera Jonathan levántate”.
Edith Bunjeil, defensora oficial, logró la libertad del joven chileno con un pedido de absolución por el beneficio de la duda.
Pero aún quedan cabos sueltos. El pasado de este joven necesita respuestas, busca sus lazos sanguíneos y su familia afirma que están en La Paz, una comunidad que está conmocionada tras las imágenes que circulan por internet.
“Mi papá nunca dio la cara” Al enterarse de que había sido concebido como producto de una violación y de que el agresor de su madre vivía en Argentina, Jonathan cambió y su vida ya no tuvo rumbo fijo.
Cayó en el consumo de drogas y en lo que la calle denomina “las malas juntas”.
Hasta que luego de un tiempo el joven de 19 años decidió asistir a un centro de rehabilitación, donde también accedió a someterse a un tratamiento psiquiátrico.
Luego, emprendió la búsqueda de su progenitor y llegó finalmente a Mendoza en colectivo.
Ya en la capital de la provincia, pidió ayuda económica para llegar hasta el departamento de La Paz, a dos horas de viaje, porque tenía datos de que su padre vivía en El Boyero, un barrio ubicado a un kilómetro al sur del departamento del Este.
“Preguntando por él lo encontré”, expresó Jonathan al programa Sin retorno. “Quería darle un combo (una trompada) por lo que había hecho”, manifestó en la TV chilena. “Me quedé a trabajar en la zona y siempre se me  escondía, nunca me dio la cara al menos para decirme que estaba arrepentido de lo que nos había hecho”, dijo a las cámaras.

 
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